viernes, 23 de noviembre de 2012

DIAGRAMA DE ALIMENTOS


DIAGRAMA DE ALIMENTOS
El "diagrama de alimentos" representa una imagen del funcionamiento del organismo humano como transformador de las energías de las impresiones, alimentos, aire. Cada uno de estos tres "alimentos" entra en el organismo como el "hacer" de un
a nueva "octava de la energía" (de nuevo, hay que tener mucho cuidado con lo que entendemos por una frase como esta), ya que cada octava se elabora en el organismo - es decir, que los elementos se encuentran y se mezclan con mayores elementos presentes en el organismo, transformándose sucesivamente en otros "elementos superiores" o "notas" que corresponden a las notas sucesivas de la octava. En el punto donde se encuentra con una octava es el ( mi-fa) intervalo, en el "hacer" de la octava de los alimentos inmediatamente superior se tocó la trompeta (un llamado), es decir, entro nuevo alimento, entra en el organismo, y la energía de su impulso ayuda a la octava más baja, así continuará en su progresión de ascenso a lo superior. Las energías más refinadas, QUE SON LAS QUE TENEMOS QUE EXTRAER. Estas energías más refinadas son la fuente de la vida del alma o vivificación, ESTÁN EN LA MATERIA PERO NO SE LAS PUEDE ASIMILAR; sin ellas, nos falta la sustancia interna con que cumplir las formas superiores de las experiencias, al experimentar mayores impresiones, es decir, con ellas surge el aumento de estados superiores de conciencia y el ser.

jueves, 27 de septiembre de 2012

ENEAGRAMA CUARTO CAMINO FACEBOOK


Si un hombre aislado en el desierto trazara el Eneagrama sobre la arena, 
podría leer las leyes eternas del  universo. 
Gurdjieff




FACEBOOK

sábado, 11 de agosto de 2012

Estudios del eneagrama y las leyes




ENEAGRAMA 1

El eneagrama: Un hexágono irregular,  un triángulo dentro de un circulo con nueve partes iguales, expresa la ley de tres y la ley de octavas. Gurdjieff decía que es un símbolo universal que muestra las leyes internas de una octava y proporciona un método para conocer la naturaleza esencial de cualquier cosa examinada en sí misma. El círculo cerrado representa la existencia aislada del fenómeno y simboliza un proceso de eterno retorno y flujo ininterrumpido
"Este símbolo toma la forma siguiente:
"El circulo está dividido en nueve partes iguales. La figura construida sobre seis de los puntos
de división tiene por eje de simetría el diámetro que pasa por el punto superior. Este punto es
la cima de un triángulo equilátero construido sobre los tres puntos situados fuera de la primera
figura.
Si tomamos una unidad como
una nota que contiene en sí misma una octava entera, debemos dividir esta unidad en siete
partes desiguales correspondientes a las siete notas de esta octava. Pero en la representación
gráfica, la desigualdad de las partes no es tomada en consideración, y para la construcción del
diagrama, se toma primero una séptima, después dos séptimas, después tres, cuatro, cinco,
seis y siete séptimas. Si calculamos las partes en decimales, obtenemos:
1/7 0 , 1 4 2 8 5 7...
2/7 0 , 2 8 5 7 1 4...
3/7 0 , 4 2 8 5 7 1...
4/7 0 , 5 7 1 4 2 8...
5/7 0 , 7 1 4 2 8 5...
6/7 0 , 8 5 7 1 4 2...
7/7 0 , 9 9 9 9 9 9...
Lo interesante de esta disposición de los círculos es que  no es arbitraria. En ella se pueda ver que los tres círculos se conectan en los puntos de conexión 3- 6. En el interior de los círculos los triángulos marcados en celeste sus cúspides tocan el extremo del  triángulo dentro del círculo superior. Estos extremos 3-6 son la base del triángulo, estos lugares dentro de las octavas son los ingresos de alimentos eserales (del ser). Otra parte que le confiere armonía a la forma es que juntos forman un triángulo mayor en el que quedan inscriptos remarcado en rojo, es decir son totalmente congruentes, es esto lo que le dá coherencia y estabilidad a la figura y al significado. Desde el punto de vista del significado sería en entrelazado de la ley de tres, o la interpenetración tanto en la parte como en el todo. A su vez un todo independiente y se conforma una unidad más grande a su vez triplicitaria. Esta interrelación se establece con la práctica de los ejercicios o choques  que a su vez son una forma de generar la fuerza neutralizante o tercera de la ley de tres creada en uno mismo. 
Si examinamos la serie de decimales periódicos así obtenidos, veremos inmediatamente que
en todos, excepto el último, se repiten las mismas seis cifras, que cambian sus sitios según
una secuencia definida; de modo que, cuando se conoce la primera cifra del período, es
posible reconstruir el período entero.
Si colocamos ahora sobre la circunferencia los nueve números del 1 al 9 y conectamos sus
puntos correspondientes por líneas rectas según el mismo orden de los números del período
que está determinado por el número del cual partió, obtendremos la figura que se encuentra en
el interior del circulo. Los números 3, 6 y 9, no están incluidos en el período. Ellos forman el
triángulo separado — la trinidad libre del símbolo.
El triángulo 9-3-6, que une en un todo los tres puntos de la circunferencia no incluidos en el
período, conecta la ley de siete con la ley de tres. Los números 3-6-9, no están incluidos en el
período; dos de ellos, 3 y 6, corresponden a los dos intervalos de la octava.

FRAGMENTOS...

Estudios del eneagrama y las leyes

ENEAGRAMA 3


La ley de octava (la ley de siete): toda materia en el universo consiste en vibraciones que descienden hacia la manifestación de la forma (involución) o ascienden en un regreso hacia la fuente sin forma (evolución). Su desarrollo no es continuo, sino que se caracteriza por aceleraciones y retardos periódicos en intervalos definidos. Las leyes que gobiernan ese proceso se encarnan en una fórmula antigua que divide  el período  en el cual una vibración se duplica en ocho pasos desiguales que corresponden a la proporción de aumento en las vibraciones. Ese período es llamado octava, es decir compuesta de ocho. Esa fórmula subyace en la base del mito bíblico de la creación del mundo y de nuestra división del tiempo en días laborales y domingos. Aplicada a la música, la fórmula se expresa en la escala musical do-re-mi-fa-sol-la-si-do, con semitonos faltantes en los intervalos mi-fa y si-do. El movimiento interior hacia la conciencia  requiere de choques conscientes de esos dos intervalos para poder proceder a un nivel superior, es decir una nueva octava. Como sabemos en Relatos de Belcebú a su Nieto G urdjieff desarrolla su propio lenguaje a la Ley de siete principios le llamó Heptaparaparshinoj  sagrado: Ley de  Hepta (siete)
Stopinders» o «centros de gravedad» de la Sagrada ley fundamental Cósmica Común de Heptaparaparshinoj y a cada uno de los semitonos antes mencionados
Mdnel –in: puntos de choques
Mdnel – out: puntos de choques
Lo interesante de esta disposición de los círculos es que  no es arbitraria. En ella se pueda ver que los tres círculos se conectan en los puntos de conexión 3- 6. En el interior de los círculos los triángulos marcados en celeste sus cúspides tocan el extremo del  triángulo dentro del círculo superior. Estos extremos 3-6 son la base del triángulo, estos lugares dentro de las octavas son los ingresos de alimentos eserales (del ser). Otra parte que le confiere armonía a la forma es que juntos forman un triángulo mayor en el que quedan inscriptos remarcado en rojo, es decir son totalmente congruentes, es esto lo que le dá coherencia y estabilidad a la figura y al significado. Desde el punto de vista del significado sería en entrelazado de la ley de tres, o la interpenetración tanto en la parte como en el todo. A su vez un todo independiente y se conforma una unidad más grande a su vez triplicitaria. Esta interrelación se establece con la práctica de los ejercicios o choques  que a su vez son una forma de generar la fuerza neutralizante o tercera de la ley de tres creada en uno mismo.
El trabajo con los choques es lo que activa el curso de la ley de siete en el lugar de los semitonos, sea como sea la idea es promover la consciencia, que solo la tenemos en stand by, desde este punto de vista su explicación es sencilla, cada vez que uno ponga un instante de intención consciente estará reviviendo, reavivando su potencialidad dormida. Secretos de la figura sí que los hay, pero hoy priorizamos el ponerse a hacer. Es cierto también que no están tan ocultos, sólo que para el real saber hay que conocerse a sí mismo. Esto tiene una clave y es que está basada en la búsqueda de uno, cada vez que Uno abre una puerta se abren dos. Al trabajo Consciente Gurdjieff le llamó enn Relatos de Belcebúa a su Nieto: partkdolgdeberes eserales, que son aquellos ejercicios conscientes, razonamiento activo tomado como deber del ser, para que no funcione en automático. Compromiso con uno mismo. Conocer por sí mismos mediante reflexiones  juiciosas, convicciones eserales subjetivas que son fruto de su propia reflexión lógica – tal cual como no ocurre en la mayoría de los seres tricerebrales- que dependen de  las convicciones eserales de la opinión de los demás.



Estudios del eneagrama y las leyes:



ENEAGRAMA 2
Estudios del eneagrama y las leyes
 La ley de las tres fuerzas (Ley de Tres). En la enseñanza de Gurdjieff, todo fenómeno, en cualquier escala, desde lo molecular hasta lo cósmico en cualquier mundo, es el resultado de la combinación de tres fuerzas diferentes: la fuerza positiva (afirmación) la fuerza negativa (negación) y la fuerza neutralizante (reconciliación). La posibilidad de unidad depende de una confrontación de el sí y el no, y de la aparición de una tercera fuerza reconciliadora que pueda relacionar las dos. La tercera fuerza es una propiedad del mundo real: lo que Es y lo que Yo Soy.

No se trata de llenar o repetir figuras.
Lo interesante de esta disposición de los círculos es que  no es arbitraria. En ella se pueda ver que los tres círculos se conectan en los puntos de conexión 3- 6. En el interior de los círculos los triángulos marcados en celeste sus cúspides tocan el extremo del  triángulo dentro del círculo superior. Estos extremos 3-6 son la base del triángulo, estos lugares dentro de las octavas son los ingresos de alimentos eserales (del ser). Otra parte que le confiere armonía a la forma es que juntos forman un triángulo mayor en el que quedan inscriptos remarcado en rojo, es decir son totalmente congruentes, es esto lo que le dá coherencia y estabilidad a la figura y al significado. Desde el punto de vista del significado sería en entrelazado de la ley de tres, o la interpenetración tanto en la parte como en el todo. A su vez un todo independiente y se conforma una unidad más grande a su vez triplicitaria. Esta interrelación se establece con la práctica de los ejercicios o choques  que a su vez son una forma de generar la fuerza neutralizante o tercera de la ley de tres creada en uno mismo.
Gurdjieff le llamó enn Relatos de Belcebúa a su Nieto a la ley de TRES

Trianmasikamno sagrado: Ley de tres principios. consta de tres fuerzas independientes, es decir, que esta ley sagrada se manifiesta en todas las cosas sin excepción y en todos los mundos del Universo con tres aspectos separados e independientes.
Y estos tres aspectos se dan en el Universo bajo las siguientes denominaciones:
El primero, bajo la denominación de Santa Afirmación
El segundo, la Santa Negación; y
El tercero, la Santa Conciliación 

jueves, 28 de junio de 2012

ENEATIPOS


INTRODUCCIÓN DEL ENEAGRAMA DE:
GABI VARGAS

¿Qué es el Eneagrama?
El Eneagrama es una herramienta de psicología que nos ayuda a conocer y
a entender, de una manera clara y profunda, nuestro tipo de personalidad y
el de la gente que nos rodea.
El Eneagrama es un mapa del comportamiento humano. Está basado en
nueve diferentes tipos de personalidad, las cuales nos revelan cómo funciona
la mente, y nos permite ver y comprender por qué pensamos, sentimos
y actuamos de tal o cual manera.
La palabra Eneagrama, tan rara y sofisticada, es de origen griego y se
compone de dos partes: enea, que significa “nueve” y grama, “gráfica”; es
decir, una gráfica de nueve.
Nueve formas diferentes de ver la vida, de percibirla, de filtrarla. Nueve
maneras de sentir, de pensar y de reaccionar. Nueve diferentes tipos de
personas que han desarrollado distintos caminos para sobrevivir y sentirse
seguros. Todos son válidos y ninguno es mejor que otro. Todos tenemos, en mayor o menor grado, tendencias de las nueve personalidades,
ya que son características humanas. Sin embargo, como dice
Helen Palmer, “hay un punto central o una energía que predomina más
en mí y organiza todos mis pensamientos, sentimientos, acciones, planes…
Este punto central es un punto ciego, porque es difícil detectarlo a simple
vista”.1( Palmer, Helen, Enneagram Professional Trainning Program)
Lo importante no es saber en qué soy igual a los demás sino descubrir en
qué soy diferente, para así poder identificar mi tipo de personalidad en el
Eneagrama.
Cada una de las nueve personalidades son valiosas e importantes por
igual. Cada una tiene tanto sus propios talentos como sus limitaciones específicas,
y en esta diversidad radica la riqueza que se necesita para lograr la
armonía del mundo.
¿Para qué me sirve conocer el Eneagrama?
• Me enseña a conocerme y aceptarme como soy en realidad, con  mis habilidades
y limitaciones, y dejar de aparentar lo que no soy.
• Me ayuda a mejorar mis relaciones con mis seres queridos y con la gente
que me rodea, ya que puedo comprenderlos desde su personalidad y no
desde mi punto de vista.
• Me ayuda a descubrir y a entender muchos aspectos desconocidos de mi
personalidad, como: ¿qué es lo que estoy buscando?, ¿qué me mueve a
actuar desde mi interior?, ¿cuáles son mis miedos, mis talentos y cualidades?,
¿qué es lo que me enoja?, ¿cuál es la parte difícil de mi personalidad
que me causa problemas?
• Me muestra con exactitud en dónde me tienen atrapado mis pensamientos,
mis miedos, mis defensas y mis conductas.
• Me indica cómo puedo crecer y madurar. De igual manera, me alerta
para no caer en el deterioro y la autodestrucción.
• Me señala cómo percibo sólo una parte de la realidad. Así aprendo a conocer
cómo la ven los demás.
¿Cuál es el principal objetivo del Eneagrama?
Su objetivo fundamental es despertarme, conocerme
y proporcionarme herramientas que amplíen mi conciencia
para entender quién soy y hacia dónde voy.
Sin darme cuenta, a lo largo de mi vida he adquirido
hábitos mecánicos y repetitivos que me han servido
para sentirme seguro, para sobrevivir y para ser querido
y aceptado. De igual forma, he aprendido a crear barreras
y defensas para no ser lastimado.
Por desgracia, todas estas conductas automáticas que tuvieron un propósito
positivo, que es protegerme, en un momento dado llegan a atraparme y
se vuelven en mi contra.
Un ejemplo: de chico, para evitar que me lastimaran, aprendí a protegerme
siendo fuerte y agresivo. He repetido tantas veces este comportamiento
que ya forma parte de mi personalidad; entonces, cuando siento que algo
me amenaza, este comportamiento se dispara de manera involuntaria, lastima
a otras personas y me impide crecer.
El objetivo es reconocer cuáles son mis hábitos repetitivos y darme cuenta,
con plena conciencia, en qué momento empieza a actuar esta conducta
mecánica y compulsiva, y tener la habilidad de separarme de mí para observar
cómo actúa mi personalidad. En ese instante, debo aprender a detenerme,
a no engancharme, a romper con esa compulsión que tengo de
quejarme, de corregir, de ayudar, de controlar…
En vez de actuar en piloto automático, según mi costumbre, debo respirar
profundo hasta relajarme y lograr un estado receptivo que me permita
entender más a la otra persona, además de comprender las cosas como son
en realidad.
Sólo si me conozco:
• puedo cambiar, crecer y trascender.
• soy dueño de mí mismo, me controlo y dejo de actuar en automático. puedo saber qué quiero y hacia dónde voy.
• me acepto, me caigo bien y me perdono.
• puedo entender y relacionarme mejor con los demás.
• puedo responderle mejor a la vida.
En cambio, si no sé quién soy, la vida decide por mí porque estoy dormido.
¿A quién se le aplica el Eneagrama?
El Eneagrama es universal y se aplica a todos los seres humanos, sin importar
sexo, cultura, nivel social, credo o religión, a partir de los siete años de
edad, que es cuando ya está formada la personalidad. Su uso es ilimitado,
profundo, práctico, incluso divertido.
En especial resulta útil en las situaciones en donde se requiere de una
comunicación efectiva, como en la vida diaria con la pareja, los amigos, la
familia, en la educación de nuestros hijos, con personas con quienes la convivencia
es difícil, en el mundo laboral, con clientes, ventas, contratación
de personal, publicidad y mercadotecnia; en el campo de la psicología, la
espiritualidad, etcétera…
¿Cómo se representa el Eneagrama?
Se representa por medio de un círculo que contiene una figura geométrica
con un triángulo y un tipo de hexágono que conforman una estrella. Cada
punta de la estrella representa una de las nueve personalidades. Éstas, a su
vez, están interrelacionadas a través de flechas, lo cual permite que el sistema
sea rico, dinámico y evolutivo.



¿Cuáles son los nueve tipo de personalidades?
Tipo de personalidad “UNO”:
Es perfeccionista, ético, ordenado, íntegro, meticuloso, estructurado, exigente
y moralista.
Su punto ciego es la ira.
Tipo de personalidad “DOS”:
Es servicial, cálido, generoso, amigable, complaciente, sentimental, compasivo,
manipulador y dependiente.
Su punto ciego es la soberbia.
Tipo de personalidad “TRES”:
Es ejecutor, seguro, práctico, activo, competente, ambicioso, protagonista
y vanidoso.
Su punto ciego es el engaño.
Tipo de personalidad “CUATRO”:
Es creativo, hipersensible, artista, original, emotivo, intuitivo, romántico,
intenso y temperamental.
Su punto ciego es la envidia.
Tipo de personalidad “CINCO”:
Es observador, reservado, analítico, inteligente, curioso, independiente, frío
y solitario.
Su punto ciego es la avaricia.
Tipo de personalidad “SEIS”:
Es leal, responsable, confiable, cauteloso, obediente, comprometido, escéptico
e indeciso.
Su punto ciego es el miedo.
Tipo de personalidad “SIETE”:
Es optimista, ingenioso, soñador, divertido, aventurero, hiperactivo, rebelde
y superficial.
Su punto ciego es la gula.
Tipo de personalidad “OCHO”:
Es protector, líder, asertivo, decidido, poderoso, impositivo, impulsivo y
controlador.
Su punto ciego es la lujuria.
Tipo de personalidad “NUEVE”:
Es conciliador, tranquilo, adaptable, mediador, relajado, distraído, necio y
conformista.
Su punto ciego es la pereza.

sábado, 12 de mayo de 2012

EL ENEAGRAMA DE LA LIBERACIÓN



LA
SABIDURIA
DEL
ENEAGRAMA
DON RICHARD RISO
&
RUSS HUDSON


EL ENEAGRAMA DE LA LIBERACIÓN:
Después de años de reflexión sobre el proceso de transformación, los Richard y yo comenzamos a ver que, siempre que observábamos una reacción defensiva o un comportamiento limitador y nos liberábamos de él, seguíamos espontáneamente una determinada secuencia. Vimos que ese aspecto de la liberación no se producía simplemente por tener la intención de liberarnos de un hábito problemático; no era cuestión de fuerza de voluntad. Sin embargo, muchas veces ocurría que ciertos hábitos o reacciones desaparecían espontáneamente, o al menos eso nos parecía, y quisimos descubrir cuáles eran los ingredientes que facilitaban ese proceso. Dado que, gracias a Gurdjieff, sabíamos que el eneagrama también se puede usar como modelo de procesos, ordenamos nuestras observaciones alrededor del símbolo del eneagrama y creamos lo que llamamos El eneagrama de la liberación.
Esta es una práctica que se puede hacer en cualquier momento. Se siguen nueve pasos que corresponden a los nueve puntos situados alrededor de la circunferencia del eneagrama, aunque estos pasos no están relacionados con los tipos de personalidad. Los diagramas al margen ilustran el proceso de los nueve pasos.
El proceso siempre comienza en el punto Nueve, al que le hemos asignado la cualidad de la presencia. Si no tenemos un grado de presencia no podremos dar ni siquiera el primer paso. La presencia nos permite ver que estamos en un estado de identificación.
Observa que hemos de completar cada punto para poder pasar al siguiente, y que el proceso es acumulativo: al pasar a cada nueva fase llevamos con nosotros las cualidades de los pasos anteriores. Con la práctica, se acelera el proceso de liberarnos tras pasar los primeros puntos. Así pues, estar presentes lo suficiente para atestiguar que nos identificamos con un estadonegativo o no deseado nos permite pasar al punto Uno.



En el punto Uno, con la ayuda de la presencia, logramos «verlo»; vemos que estamos identificados con algo, una opinión, una reacción, la necesidad de tener razón, una ensoñación agradable, un sentimiento doloroso, una postura, casi cualquier cosa. Reconocemos que estamos atascados en algún mecanismo de la personalidad y que hemos estado en un trance. Ese es el fenómeno al que antes hemos llamado sorprendernos en el acto. Siempre se ex-perimenta como un despertar, como un «volver a los sentidos».
En el punto Dos nombramos conscientemente el estado que acabamos de reconocer; «lo decimos»: «Estoy enfadada», «Estoy irritable», «Tengo hambre», «Estoy aburrido», «Estoy harta de esto y aquello», «Esto no me gusta». Simple y francamente nombramos el estado en que estamos, sin analizarlo ni juzgarlo.

En el punto Tres, el proceso pasa de la mente al cuerpo: «lo sentimos». Todos los estados emocionales o mentales intensos producen algún tipo de reacción física en el cuerpo, algún tipo de tensión. Una persona podría notar, por ejemplo, que siempre que se enfada con su cónyuge aprieta las mandíbulas y tensa los hombros. 
 Otra podría notar que cuando está enfadada experimenta una sensación de ardor en el estómago. Y otra podría descubrir que entorna los párpados cada vez que habla consigo misma. El miedo podría hacernos sentir «electrizados» o hacernos encoger los dedos de los pies o retener el aliento. En el punto Tres sentimos, percibimos esa tensión; no pensamos en ella ni la visualizamos, simplemente la sentimos, tal como es en el momento.
En el punto Cuatro «permanecemos con la sensación» de tensión o energía que hemos localizado en el cuerpo. En este punto la tentación es decir sencillamente: «Bueno, estoy enfadado y tengo la mandíbula apretada. ¡Vale, lo entiendo!». Pero si no permanecemos con
esa tensión, no nos liberaremos de ese estado. Además, si logramos estar con ella, podrían aflorar sentimientos de dolor o ansiedad emocional. Si ocurre eso, necesitamos compasión por nosotros mismos para ser capaces de estar presentes ante esos sentimientos.
Lleva tiempo interesarnos por la simplicidad de experimentarnos de este modo. Nos gustaría que el proceso de crecimiento fuera más interesante y espectacular, y no nos apetece pasar un tiempo con el dolor de nuestras tensiones. Sin embargo, si no lo hacemos cualquier experiencia extraordinaria que tengamos tendrá poco efecto real en nuestra forma de vivir la vida.

 En el punto Cinco, si hemos pasado por los cuatro primeros pasos, notaremos que algo se abre en nosotros y que las tensiones se desvanecen: nos «relajamos»; nos sentimos más livianos y despiertos. No nos obligamos a relajarnos, sino que al permanecer con las tensiones y sensaciones del punto Cuatro, permitimos que se manifieste en nosotros el proceso de relajación.
Relajarse no es insensibilizarse o desmadejarse. Sabemos que estamos relajados cuando experimentamos nuestro cuerpo y nuestros sentimientos con más nitidez y profundidad. Al relajarnos podríamos dejar al descubierto capas más profundas y entonces surgiría la ansiedad; esta ansiedad volvería a producir tensión, pero mientras logremos permitir la relajación y la sensación de ansiedad, continuarán desvaneciéndose los estados que nos han tenido atenazados.
Así como las tensiones físicas se disuelven cuando las percibimos, permanecemos con ellas y nos relajamos, lo mismo ocurrirá con los hábitos emocionales que las generaron, sean cuales fueren. El acto de sacar a la luz de la conciencia las tensiones y pautas emocionales las disuelve.
En el punto Seis nos acordamos de respirar: «respiramos». Esto no significa hacer fuertes inspiraciones y espiraciones como si estuviéramos practicando el método Lamaze. En realidad sólo significa ser más conscientes de la respiración; dejamos que la relajación del punto Cinco «llegue a» la respiración. Esto es importante porque cuanto más metidos estamos en los asuntos de la personalidad más constreñida y superficial es nuestra respiración. Podríamos notar, por ejemplo, que cuando estamos en una situación ligeramente estresante (mientras conducimos un coche o terminamos un trabajo urgente) nuestra respiración se hace más superficial. Respirar nos estabiliza y nos ayuda a liberar la energía emocional. Cuando respiramos más profundo y más relajados continúa cambiando la forma de nuestras tensiones. No intentamos escapar de la o las emociones que surjan sino que continuamos respirando con ellas. Al hacer esto tal vez tengamos la sensación de que nos ensanchamos, nos expandimos. Nos sentimos más «reales», más centrados.
En el punto Siete «reconectamos» con una percepción más completa de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Comenzamos a dejar entrar en la percepción consciente otras impresiones sensoriales: podríamos comenzar a percibir la luz del sol en la pared o la temperatura y la calidad del aire. Podríamos percibir la textura y el color de la ropa que llevamos puesta.
Reconectar significa abrirnos a la parte de nuestra experiencia a la que antes no teníamos acceso. Descubrimos que cuando realmente conectamos con nuestra experiencia, no está ligada a nuestras asociaciones habituales. Se desvanecen nuestros objetivos, planes y guiones. De pronto vemos u oímos, y percibimos con mayor claridad, interior y exteriormente.
Si teníamos un problema con otra persona, no reaccionaremos ante ella de la forma como solíamos hacerlo. Cuando estamos hipnotizados por la personalidad, creemos saber cómo es esa persona «siempre» y lo que va a hacer, pero cuando reconectamos con ella nos damos cuenta de lo mucho que no sabemos de ella. Valoramos y respetamos el misterio de su ser, porque estamos más conectados con nuestro Ser. Una vez que nos permitimos «no saber» lo que va a hacer o a decir esa persona, o lo que está pensando, se hace posible una relación con
ella mucho más real e inmediata.
En el punto Ocho, «reenmarcarnos» la situación que creíamos que causaba nuestros problemas; vemos toda la situación con una luz más objetiva, y desde ese equilibrio y claridad descubrimos la manera de enfrentarla con más eficacia.
Por ejemplo, si uno está enfadado con alguien, podría ver el sufrimiento y el miedo de esa persona y ser capaz de hablarle con más compasión y aceptación. Si nos sentimos abrumados por un problema, reconectar con algo más real de nosotros nos da la capacidad de ver que en realidad estamos a la altura de la tarea; o tal vez de ver que el problema es mayor de lo que somos capaces de resolver y necesitamos ayuda. En todo caso, reenmarcar coloca el problema y a nosotros mismos en una perspectiva mucho más amplia.
Por último, volvemos al punto Nueve, en donde nos abrimos a más presencia y, con ella, a más percepción. Con esa mayor capacidad es mucho más fácil volver a hacer los nueve pasos si es necesario.
Cuando comenzamos a usar «El eneagrama de la liberación» podríamos advertir que nos quedamos atascados una y otra vez en un mismo lugar (o «punto») del proceso. Por ejemplo, vemos algo, lo decimos y no continuamos adelante; incluso podríamos notar que estamos tensos, pero nos despistamos antes de poder permanecer con la tensión el tiempo suficiente para que se disuelva. Es muy útil entonces fijarnos en qué punto abandonamos el proceso, porque tal vez convenga poner más atención a ese punto.
A medida que practiquemos este método, nos será más fácil y rápido seguir los puntos del círculo. Además, cuanto más avanzados estemos en la secuencia más difícil resultará separar los pasos; es posible tener más dificultad en la primera parte del proceso, pero una vez que empezamos a avanzar hacia la presencia, esta apoya cada vez más la actividad.
La práctica del eneagrama de la liberación profundiza y expande la experiencia fundamental de nosotros mismos. Estamos más relajados, vivos y conectados con nuestro ser y con nuestro entorno, y más receptivos a la gracia. Podría sorprendernos la diferencia entre cómo nos experimentamos después del proceso comparado con cómo nos experimentábamos antes de pasarlo. Hemos usado la escoria de la personalidad y, colaborando con algo que nos trasciende, la hemos convertido en oro.

domingo, 22 de abril de 2012

La Circulación de los tipos: ENEAGRAMA ESENCIAL Joel Friedlander



ENEAGRAMA ESENCIAL Joel Friedlander

Tipos Humanos. Como descubrir nuestra esencia a través del
ENEAGRAMA
 De Joel Friedlander, Edit. Sirio cuarta edición 2004
La Circulación de los tipos:



Circulación de los tipos: Esta ilustraciones de los diferentes tipos pretenden mostrar la progresión de la “energía”  en su movimiento a través de los diversos tipos humanos. Tradicionalmente, se sitúa en el comienzo al Lunar. Puede verse la sutil transición que se va operando de un tipo a otro. Desde el jovial-lunar, el flujo vuelve al lunar, para comenzar de nuevo. El tipo solar se muestra a la separado, fuera de la circulación general.




En el flujo está el remedio
El flujo del eneagrama contiene, sin embargo, el remedio que cada tipo necesita para superar su propio desequilibrio. Observando el tipo siguiente y la fuerza inherente al mismo, cada uno de nosotros hallará todo lo necesario para compensar sus propias debilidades.

Lunar a lunar-venusino a venusino a venusino- mercurial a mercurial a mercurial – saturniano a saturniano a saturniano- marcial a marcial a marcial- jovial a jovial a jovial- lunar.

Por ejemplo, el lunar , que no puede evitar mantenerse frío y distante incluso en medio de una tormentosa pasión, hallará su antídoto en la calidez y apertura de Venus. Si lograra incorporar a sí mismo estas cualidades, su angustia se calmaría, y sería capaz de comunicarse con los demás. Tanto la dinámica de esta circulación de los tipos a través del eneagrama, como el conocimiento psicológico y el equilibrio personal que posibilita, constituye una invaluable contribución al estudio de los tipos humanos.  A medida que en los capítulos siguientes vayamos examinando cada uno de los tipos, iremos viendo el significado que ésta circulación tiene para cada uno de ellos.

Antes de ello consultar:

Podemos también trazar sobre el eneagrama un cuadro de las fuerzas que atraen a uno u otro tipo, o que le repelen y rechazan. Al hacerlo, descubriremos que los opuestos se atraen y que las mezclas de opuestos generan mezclas de atracción.

Situados en lugares opuestos del eneagrama, los pares de tipos que son atraídos uno hacia otro poseen cualidades que, al combinarse, generan una difícil pero fascinantes atracción. Saturno, que 

es positivo, activo y paternal, atrae y es atraído por el tipo lunar, que es infantil y pasivo, es el complemento. El llamativo Jovial, positivo y pasivo, es complemento ideal del ingenioso, negativo y activo Mercurio. Marte halla una excelente acogida para su energía activa y negativa, en el receptivo Venus. Las atracciones del solar, tipo que se mezcla con los otros seis, y son las mismas que existen entre los restantes tipos.
Estos vínculos, existentes entre los tres pares de tipos, son un reflejo de las relaciones universales. La relación Luna – Saturno, refleja las tiras y aflojas de nuestra conexión con la familia; no es algo muy aparente, pero su fuerza es enorme. La combinación de los tipos mercurial y jovial simboliza nuestras relaciones sociales, las idas y venidas de nuestro círculo de amigos, donde se acentúa la variedad, la espontaneidad y el ingenio. La unión existente entre Marte y Venus vibra con la intensidad que se da entre los amantes , y es en ella donde se suelen dar las emociones más tumultuosas.
Tal vez cada uno de nosotros tenga también un tipo al que sencillamente no podemos soportar. La repelencia entre ambos es una fuerza natural, al igual que se repelen los polos positivos de dos imanes, hasta el punto de no poder estar juntos. Aunque solemos ser conscientes de la existencia del  otro, es una consciencia brumosa e indeterminada. Para nosotros, esa gente es como si no existiera. El mercurial y el marcial, dos tipos activos y negativos, se repelen el uno al otro con una fuerza mucho mayor que ninguno de los otros tipos humanos del eneagrama. Su instintiva repulsión puede manifestarse de un modo irracional, inmediato y violento. Se trata de dos fuerzas que son demasiado diferentes para poder soportar. Con frecuencia sus metas pueden parecer idéntica, pero al estar enfocadas desde direcciones distintas, existe el riesgo de un impacto explosivo, o un choque de cabezas.


 Cada una de estas atracciones y repulsiones constituye una conexión  dinámica, alimentada por la tensión de los opuestos. Cada una de ellas contiene no sólo el material necesario para crear material  necesario para crear deseos  poderosos, sino también las semillas de un rechazo  igualmente fuerte. Al mismo  tiempo, estas combinaciones son también una ilustración de nuestro mundo interno y describen las tendencias en lucha dentro de nosotros, nuestras propias batallas internas.



Proximamente el desarrollo de cada uno de los Tipos.




jueves, 22 de marzo de 2012

EL YO TRIADICO: LA TRÍADA DEL PENSAMIENTO


LA TRÍADA DEL PENSAMIENTO:


Hemos de estar dispuestos a liberarnos de la vida que hemos planeado para llevar la vida que nos espera.
JOSEPH CAMPBELL

    INTERÉS/ PREOCUPACIÓN: Estrategias y creencias.
    PROBLEMAS DE: Inseguridad y ansiedad.
    BUSCA: Seguridad.
    SENTIMIENTO SOTERRADO: Miedo.

Si la tríada del instinto se ocupa de mantener un sentido de sí mismo y la tría­da del sentimiento de mantener una identidad personal, la tríada del pensa­miento se ocupa de encontrar sentido de orientación interior y apoyo. Los sen­timientos dominantes en los tipos Cinco, Seis y Siete son la ansiedad y la inseguridad. Para decirlo de otro modo, a los tipos de la tríada del instinto les interesa resistirse a aspectos del presente; los tipos de la tríada del senti­miento están orientados hacia el pasado porque se han construido una ima­gen a base de recuerdos e interpretaciones del pasado; los tipos de la tríada del pensamiento están más preocupados por el futuro, como si preguntaran:
«¿Qué me va a ocurrir? ¿Cómo voy a sobrevivir? ¿Cómo prepararme para evitar que ocurran cosas malas? ¿Cómo avanzar en la vida? ¿Cómo arreglár­melas?».
La tríada del pensamiento se ha desconectado de los aspectos de nuestra verdadera naturaleza que en algunas tradiciones espirituales llaman la mente callada. La mente callada es la fuente de orientación interior que nos da la ca­pacidad de percibir la realidad tal como es. Nos permite ser receptivos a un conocimiento interior capaz de orientar nuestra acción. Pero así como rara vez estamos totalmente presentes en el cuerpo o en el corazón, rara vez acce­demos a esa cualidad de la mente callada y espaciosa; por el contrario, en la mayoría de nosotros la mente es una parlanchina, y por eso hay personas que pasan años en monasterios o en retiros para acallar sus mentes inquietas. En la personalidad, la mente no está callada y no «sabe» naturalmente; vive tra­tando de inventar alguna estrategia o fórmula para poder hacer aquello que crea que le permitirá funcionar en el mundo.

DIRECCIONES DE LA «HUIDA» EN LA TRIADA DEL PENSAMIENTO

Los tipos Cinco, Seis y Siete no logran tranquilizar sus mentes. Esto es un problema porque la mente callada nos permite sentirnos enormemente apoyados; en la mente callada surgen el conocimiento y la orientación inte­rior, y eso nos da seguridad para actuar en el mundo. Cuando están bloquea­das estas cualidades sentimos miedo. Sus reacciones al miedo distinguen a los tres tipos de la tríada del sentimiento.
El tipo Cinco reacciona retirándose de la vida y reduciendo sus necesi­dades personales; se cree demasiado frágil y poca cosa para sobrevivir a salvo en el mundo; el único lugar seguro es su mente, por lo tanto acumula allí lo que cree que le ayudará a sobrevivir hasta estar preparado para volver al mun­do. Los Cinco también piensan que no tienen suficiente para satisfacer las exigencias de la vida práctica. Se retiran hasta que logran saber algo o domi­nar alguna habilidad que les permita sentirse lo suficientemente seguros para salir del escondite.
El tipo Siete, por el contrario, se enfrenta a la vida y parece no tener miedo de nada. Al principio parece raro que los Siete estén en una tríada a cuyos tipos les afecta tanto el miedo, puesto que por fuera son muy aventureros. Pero, a pesar de las apariencias, tienen muchísimo miedo, aunque no del mundo exterior: tienen miedo de su mundo interior, de quedar atrapados en el dolor emocional, en la aflicción y, sobre todo, en sentimientos de ansiedad. Por lo tanto escapan sumergiéndose en la acti­vidad y la expectación de la actividad. Inconscientemente, el Siete inten­ta mantener ocupada la mente para que no afloren sus ansiedades y dolo­res soterrados.
En el tipo Seis, el central de esta tríada (situado en el vértice del trián­gulo equilátero), la atención y la energía están dirigidas hacia dentro y hacia fuera. Por dentro el Siete se siente angustiado, por lo cual se lanza a la activi­dad externa y la expectación del futuro, como el Siete. Pero una vez hecho esto, finalmente teme cometer errores y ser castigado o abrumado por exi­gencias impuestas, de modo que, como el Cinco, se «apresura a replegarse en sí mismo». Nuevamente lo asustan sus sentimientos y así continúa el ciclo reactivo, en que la ansiedad hace saltar su atención a su alrededor como una pelota de ping-pong.
Los tipos de la tríada del pensamiento tienden a tener problemas rela­cionados con lo que los psicólogos llaman la «fase de separación» del desa­rrollo del yo. En esta fase, alrededor de los dos a cuatro años de edad, los ni­ños comienzan a preguntarse: «¿Cómo puedo alejarme de la seguridad y cuidados de mamá? ¿Qué es seguro y qué es peligroso?». En circunstancias ideales, la figura paterna se convierte en apoyo y guía, la persona que ayuda al niño a desarrollar habilidades e independencia.
Los tipos de esta tríada representan las tres formas como los niños po­drían intentar negociar la fase de separación y superar la dependencia. El tipo Seis busca a alguien semejante a una figura paterna, una persona que sea fuerte, digna de confianza y autoritaria; así, los Seis se las arreglan con la pér­dida de orientación interior buscando orientación en los demás; buscan apoyo para independizarse, pero lo irónico es que tienden a depender justamen­te de la persona o el sistema que emplean para encontrar la independencia. El tipo Cinco está convencido de que el apoyo o es inasequible o indigno de confianza, de modo que trata de compensar la pérdida de orientación inte­rior resolviéndolo todo mentalmente y solo; pero dado que lo «va a hacer solo», cree que debe reducir la necesidad de y el aferramiento a alguien si quiere soltarse y ser independiente. El tipo Siete trata de soltarse buscando sustitutos del sustento y cuidado maternos; va tras aquello que crea que le hará sentir más satisfecho y seguro; al mismo tiempo, a la falta de orientación interior reacciona probándolo todo, como si mediante el proceso de elimi­nación pudiera descubrir la fuente de sustento y cuidado que busca secretamente.

fin del capítulo acerca del YO TRIADICO.

LA TRIADA DEL SENTIMIENTO


YO TRIADICO: LA TRÍADA DEL SENTIMIENTO


LA TRÍADA DEL SENTIMIENTO

Lo único que hemos de hacer es abandonar el hábito de considerar real lo que es irreal. Todas las prácticas religiosas tienen por única finalidad ayudarnos en esto. Cuando dejemos de considerar real lo que es irreal quedará la realidad sola y eso seremos.
RAMANA MAHARSHI

    INTERÉS/ PREOCUPACIÓN: Amor al yo falso e imagen propia.
    PROBLEMAS DE: Identidad y hostilidad.
    BUSCA: Atención.
    SENTIMIENTO SOTERRADO: Vergüenza.

En la tríada del instinto vimos cómo rara vez ocupamos de verdad nuestro cuerpo y estamos presentes con plena vitalidad. Del mismo modo, rara vez nos atrevemos a estar totalmente en el corazón. Cuando lo estamos suele ser algo avasallador; por lo tanto, sustituimos el poder del verdadero sentimien­to por todo tipo de reacciones. Este es el dilema principal de la tríada del sen­timiento, la de los tipos Dos, Tres y Cuatro.
En el plano más profundo, las cualidades del corazón son la fuente de nuestra identidad. Cuando uno abre el corazón sabe quién es y «quien es» no tiene nada que ver con lo que los demás piensan de uno y nada que ver con la historia pasada. Uno tiene una cualidad particular, un sabor, algo que es único e íntimamente propio. Es mediante el corazón que reconocemos y va­loramos nuestra verdadera naturaleza.
Cuando estamos conectados con el corazón nos sentimos amados y va­lorados. Además, como enseñan las grandes tradiciones espirituales, el cora­zón revela que somos amados y valorados. Nuestra participación de la natura­leza divina significa que no sólo somos amados por Dios, sino también que la presencia del amor mora en nosotros, somos los conductos por los cuales entra el amor en el mundo. Cuando tenemos cerrado y bloqueado el corazón no sólo perdemos contacto con nuestra verdadera identidad, sino que ade­más no nos sentimos amados ni valorados. Esta pérdida es insoportable, por lo tanto interviene la personalidad para crear una identidad sustituía y en­contrar otras cosas que nos den sensación de valía, generalmente buscando la atención y la afirmación externas de los demás.
Así pues, los tres tipos de personalidad de la tríada del sentimiento están interesados ante todo en el desarrollo de su imagen. Compensan su falta de conexión más profunda con las cualidades esenciales del corazón erigiendo una falsa identidad e identificándose con ella. Entonces presentan esa ima­gen a los demás (y a sí mismos) con la esperanza de atraer amor, atención, aprobación y sensación de valía.
Desde el punto de vista psicológico, los tipos Dos, Tres y Cuatro son los más preocupados por su «herida narcisista», es decir, por lo que no se valoró de ellos en su infancia. Dado que nadie se gradúa de la infancia sin una he­rida narcisista de cierta envergadura, de adultos tenemos muchísima dificul­tad para ser auténticos los unos con los otros. Permanece el temor, una vez todo dicho y hecho, de que en realidad estemos vacíos y no valgamos nada. La trágica consecuencia de esto es que casi nunca nos vemos ni nos dejamos ver mutuamente, seamos del tipo que seamos. Reemplazamos lo que somos por una imagen, como si dijéramos al mundo: «Esta imagen soy yo. Te gusta, ¿verdad?». Es posible que los demás nos aprueben (es decir, que aprueben nuestra imagen), pero mientras no nos identifiquemos con nuestra persona­lidad, siempre quedará algo más profundo sin validación.
Los tipos de la tríada del sentimiento nos presentan tres soluciones diferentes para este dilema: complacer a los demás para caerles bien (tipo Dos); realizar cosas y sobresalir de algún modo para conseguir admira­ción y validación (tipo Tres), o tener una compleja historia sobre uno mismo y dar tremenda importancia a todas las características personales (tipo Cuatro).
Los dos temas principales de esta tríada entrañan problemas de identidad («¿Quién soy?») y de hostilidad («Te odio porque no me amas como yo quie­ro»). Dado que en su inconsciente los tipos Dos, Tres y Cuatro saben que su identidad no es una expresión de lo que son realmente, reaccionan con hos­tilidad siempre que no se valora su personalidad-identidad. La hostilidad les sirve para desviar la atención de las personas que podrían poner en duda o subvalorar su identidad y para defenderse de los sentimientos más profundos de vergüenza y humillación.
El tipo Dos busca valía en la buena opinión de los demás. Desea ser de­seado; trata de obtener reacciones favorables dando a los demás su energía y atención. Busca reacciones positivas a sus gestos de amistad, ayuda y bondad con el fin de fortalecer su autoestima. El enfoque de sus sentimientos es ha­cia fuera, hacia los demás, pero la consecuencia es que suele tener dificultad para saber qué le dicen sus sentimientos. También se siente a menudo poco valorado, aunque hace todo lo posible por ocultar la hostilidad que esa sen­sación le genera.
El tipo Cuatro es lo contrario: su energía y su atención las dirige hacia dentro para mantener una imagen basada en sentimientos, fantasías e histo­rias del pasado. Su personalidad-identidad se centra en «ser distinto», y en consecuencia suele sentirse distanciado de los demás. Tiende a generar y sos­tener estados de ánimo o humor en lugar de permitir que surjan los senti­mientos que están realmente presentes. Los Cuatro menos sanos suelen con­siderarse víctimas y prisioneros de su pasado; creen que no tienen esperanza de ser de otro modo debido a todas las tragedias y abusos que han sufrido. Así también atraen hacia sí atención y lástima y, por lo tanto, cierto grado de validación.
El tipo Tres, el del centro de esta tríada (situado en el vértice del trián­gulo equilátero), dirige su atención y energía hacia dentro y hacia fuera. A se­mejanza de los Dos, necesita reacciones y opiniones positivas y validación de los demás. El Tres busca principalmente la valía mediante logros; desarrolla ideas sobre cómo sería una persona valiosa y luego trata de ser esa persona. Pero también «su conversación interior consigo mismo» es muy activa, para generar y mantener así un cuadro interno de sí mismo coherente, como el Cuatro. También corre el riesgo de «creerse su propia propaganda» más que la verdad.

DIRECCIÓN DE LA IMAGEN PROPIA EN LA TRÍADA DEL SENTIMIENTO

Pese a las diversas imágenes que presentan estos tipos, en el fondo todos se sienten sin valía, y muchos de los hechos de su personalidad son intentos de disfrazarse, para ocultarse de sí mismos y de los demás. Los Dos obtienen una sensación de valía diciendo: «Sé que valgo porque los demás me quieren y me valoran. Hago el bien a los demás y me lo agradecen»; son salvadores. En el lado opuesto del espectro, los Cuatro son los salvados-, se dicen: «Sé que valgo porque soy único, distinto a todos los demás. Soy especial porque al­guien se coma el trabajo de salvarme; alguien se toma la molestia de preocu­parse por mi aflicción, eso quiere decir que me lo merezco». Los Tres son mo­delos de quienes no necesitan ser salvados, como si dijeran: «Sé que valgo porque consigo las cosas, no tengo nada mal. Valgo debido a lo que realizo». Pese a sus métodos individuales para «fortalecer la estima propia», a estos tres tipos les falta amor por sí mismos.
Mientras los tipos de la tríada del instinto tratan de controlar senti­mientos de rabia, los de la tríada del sentimiento tratan de contender con sentimientos de vergüenza. Cuando en la primera infancia no están reflejadas las cualidades esenciales auténticas, llegamos a la conclusión de que hay algo malo en nosotros; el sentimiento resultante es la vergüenza. Procurando sen­tirse valiosos mediante su imagen propia, estos tipos pretenden escapar a los sentimientos de vergüenza. Los Dos son superbuenos, tratan de atender y servir a los demás para no sentir vergüenza; los Tres se hacen perfectos en su actuación y sobresalientes en sus logros para poder resistir la vergüenza, y los Cuatro evitan los sentimientos más profundos de vergüenza dramatizando sus pérdidas y heridas y considerándose víctimas.


EN LA PRÓXIMA ENTRADAS VEREMOS: LATRÍADA DEL PENSAMIENTO